Cómo instalar OpenSUSE 10.1

11 - julio - 2006 en 1:20 am | Publicado en Instalación | 34 comentarios

Ya no puedo más, que diría Camilo Sesto. Tras la interesante entrevista que publiqué ayer a Federico Albujer (InfoSiAL, S.L.), hoy nos ponemos manos a la obra para instalar OpenSUSE 10.1 en nuestro sistema de manera segura. En cristiano: sin cargarnos nada de lo que ya tengamos en el disco duro.

Antes que nada, primera recomendación: aquellos que tengan la mala suerte de tener que utilizar Windows, deberán hacer un Scandisk, un Liberador de Espacio y un Defragmentador de Disco. Con ello evitaremos errores en el Hard Disc y juntaremos los datos para luego, en caso de necesitarlo, reducir el tamaño de la partición Windows sin dañar ‘nasti de plasti’. De todas formas, aquellos datos sensibles del tipo como-los-pierda-me-corto-el-cuello os recomiendo que los guardéis en un disco duro externo o un deuvedé.

Segunda recomendación: imprime este artículo. Te vendrá bien para seguir las instrucciones.

opensuse1_11072006.jpg

Vamos allá. Lo primero, esencial, hacernos con una copia de OpenSUSE 10.1. Yo la conseguí con una revista (mirad la imagen de arriba). La podréis lograr en redes P2P, en publicaciones e incluso en la web del OpenSUSE. Os recomiendo que pilléis una versión en deuvedé por el hecho de no tener que tostar 5 cedés. Si queréis, id aquí y descargaos el deuvedé según la versión que necesitéis (si no sabes, elige x86). Vamos, coge esta.

Cuando ya tengáis el deuvedé (tardará más o menos según tu ADSL, cómo ande el servidor, etc), acordaos de que se trata de una imagen ISO. Id a vuestro programa de grabación habitual (el que sea: Nero, K3b, etc.) y mirad a ver dónde tiene la opción de grabacion de imágenes .ISO. Incido en ello porque, aunque os lo pueda abrir Winrar u otra aplicación, no hay que grabar los archivos que contiene tal cual.

Ahora ya tenemos el deuvedé grabado (o los 5 cedés, según hayáis elegido). Lo metemos en la unidad y reiniciamos el ordenador. Si el PC está bien configurado, os aparecerá un menú inicial de SUSE. En caso contrario (comenzáis el sistema habiual), deberéis reiniciar y entrar en la BIOS de vuestro PC y configurarlo para que en el orden de arranque la unidad de cedé esté por delante del disco duro. Lo cambiamos así, guardamos las alteraciones y reiniciamos de nuevo. Ahora, por narices, nos tendrá que funcionar y salir el menú inicial, del que elegimos ‘Installation’.

Ahora, comenzamos como tal el proceso. Lo primero, comprueba el funcionamiento del ratón. Correcto. Ahora, elegimos nuestro idioma y aceptamos la licencia. Ahora, nos da a elegir si el modo de instalación: Nueva Instalación o Actualización. En nuestro caso, seleccionamos la primera opción. Elegimos el reloj y la zona horaria. Seleccionamos escritorio. En este caso, os recomiendo KDE (tiempo atrás, en la versión 9.3, utilicé una vez Gnome y tenía un cierto aroma cutre).

Llegamos a la parte que los contrarios a Linux llaman complicada: las particiones, ubicadas aquí en la sección ‘Configuración de la instalación’. Nos podemos encontrar con dos posibilidades: 1º) Que vayamos a insalar SUSe en todo el disco (osea, que vaya a ser nuestro único sistema operativo) o 2º) Que queramos que cohabite con otro sistema, el que sea.

opensuse3_11072006.jpgEn el primer caso, clicamos en Particionamiento, personalizamos la instalación y seleccionamos nuestro disco duro y todas sus particiones. Ya está. La instalación pisará todo lo que haya en ese disco duro (si tenéis otro, tranquilos, ni os lo tocará). En el segundo caso (instalar SUSE manteniendo un sistema anterior) tendremos que clicar en Particionamiento, lo personalizamos y editamos las particiones. Ahora verás que aparece un gráfico. Pues bien, en él tienes que encontrar una franja coloreada bajo un sistema de archivos NTFS. Ése es Windows. Si tenías Linux u otro sistema, encuéntralo también. Pues bien, lo que tienes que tener es dejar como mínimo 4 Gb libres. Por ejemplo, si tu disco tiene 80 Gb, Windows (o el sistema que sea) puede ocupar como máximo 76 Gb. Si es así, vuelve al panel de ‘Configuración de la instalación’, elige el disco en el que instalar y dile al sistema que utilice el espacio libre contiguo. Si tu partición de Windows ocupa todo, tendrás que redimensionarla. Ponte sobre su franja coloreada, dale al botón secundario y elige ‘Redimensionar‘. Reduce su tamaño (deja al menos 4 Gb a SUSE) y acepta (recuerda que antes has tenido que hacer el Scandisk, Defragmentador, etc que ya comentamos). Ahora vuelve al panel de ‘Configuración de la instalación’, elige el disco en el que instalar y dile al sistema que utilice el espacio libre contiguo, pues ya tendrá al menos 4 Gb, se los acabas de dejar con el comando ‘Redimensionar‘. El resto de opciones de este panel déjalas tal cual.

Ya está lo más complicado. Ahora, confirmamos las licencias. El sistema comienza a preparar el disco y a instalar. 2.13 Gb en mi caso.

Cuando acaba, llegarás a Host (nombre). Déjalo tal cual. Aceptar. Elige tu contraseña de Root. Después, configura Red o déjalo tal cual sale y, si quieres, actualiza el sistema si te ha reconocido bien la conexión (luego podremos cambiar todos estos datos). Llegamos a la pantalla de usuario (nombre, clave, etc). Una vez escrita la configuración, aparecen las notas de la versión y comienza a configurar el hardware. Si no te lo reconozce todo a la primera, no te preocupes: una vez iniciado el sistema podrás cambiar cosas de hardware.

opensuse2_11072006.jpg

Y ya está. Nos dará la enhorabuena por la instalación y, poco después, podrás disfrutar de un Open SUSE 10.1 como el de la imagen. ¿Difícil? ¡Para nada!.

Por cierto, no olvides que lo prometido es deuda y mañana incluiré un post sobre este sistema en comparación con el ‘líder’ en Linux: Ubuntu.

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